Las letras y canciones de Jorge Drexler
Jorge Drexler nació el 21 de septiembre de 1964 en la ciudad de Montevideo (Uruguay) donde desde muy joven desarrolló su actividad como cantautor compartida con la carrera de medicina, de la cual egresó y se recibió como doctor en 1992.
Sus comienzos en la música fueron en el año 1989 y tres años más tarde editó su primer disco llamado “la luz que sabe robar”, en el que participó el famoso músico uruguayo Hugo Fatorusso.
Las letras y canciones de Jorge Drexler
Desde sus primeros trabajos musicales se han destacado siempre las letras de Jorge Drexler, combinando un alto vuelo poético con melodías sumamente profundas e intensas.
Las letras de Jorge Drexler comenzaron a ser reconocidas a partir de 1993, cuando participó como telonero de Caetano Veloso en una serie de conciertos que el brasilero brindó en Uruguay.
En 1994 editó su segundo disco “Radar” el cual lo presentó en la previa del concierto de Joaquín Sabina en Montevideo.
El español escuchó las canciones y las letras de Jorge Drexler y quedó fascinado con el compositor uruguayo, al cual lo invitó a Madrid y “apadrinó” artísticamente para que continúe su carrera en España.
Más allá que su estilo ha ido evolucionando con el paso de los años, la dulzura de las letras de Jorge Drexler se repiten a lo largo de toda su discografía que está compuesta por los siguientes discos:
- La luz que sabe robar
- Radar
- Vaivén
- Llueve
- Frontera
- Sea
- Eco
- Eco 2
- 12 segundos de oscuridad
- Cara B
En el año 2004 compuso la canción “al otro lado del río” con la cual ganó el Premio Oscar por la banda sonora de la película Diarios de Motocicleta, siendo el primer uruguayo en la historia en ganar un Oscar.
Letras de Jorge Drexler “Todo se transforma”
Las letras de Jorge Drexler más famosas en España son de las canciones: Todo se transforma, Sea, 12 segundos de oscuridad, Mi guitarra y vos, Causa y efecto, Ganas de ti, Fuimos lo que fuimos, Edad del cielo y Don de fluir entre otras.
La letra de “Todo se transforma”:
Tu beso se hizo calor, 
luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.
Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.
Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería......
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.